Internet, la transparencia y la coherencia
Escrito por Pedro RobledoMar 24
Ultimamente escucho muchas voces alarmadas por la cantidad de gente que se une a las redes sociales, al microblogging, o a la moda de los blogs, contando cosas que van más allá de la esfera profesional. Es evidente que cada vez somos más los que hacemos desembocar parte de nuestra vida personal en internet, en un afán de exhibicionismo, de compartir experiencias, o simplemente, como una nueva forma de relacionarnos con los demás.
Compartir ciertas cosas en internet tiene dos particularidades que no debemos pasar por alto; la primera es que la información que compartes se suele compartir con todo el mundo que quiera acceder a dicha información (son muy pocos los que restringen los perfiles, por no decir que un blog o un microblogging restringido, no tiene mucho sentido). La segunda particularidad es la permanencia de toda esa información personal, lo que hace posible reconstruir una parte de tu vida si alguien se dedicara a recopilar todo lo publicado.
Todo esto nos lleva a que estar activamente en la red, ser prosumidor (algo que ya adelantó Alvin Toffler en La Tercer Ola, hace la tira de años), es dar transparencia a nuestras vidas. Y parece ser que es esto lo que alarma cada vez a más gente, la transparencia con la que nos mostramos en internet, que unido a la permanencia que comentábamos antes, parece asustar a no pocos.
Pero ¿Qué hay de malo en ser transparentes con ciertos límites que nosotros mismos autofijamos? Personalmente escribo en este blog lo que me apetece, escribo en Guía de Gerencia, y en otros blogs cuando me invitan. Suelo participar en varias redes sociales, comparto información profesional y personal a través de Twitter, y ultimamente, he llegado al extremo de estar siempre geolocalizado gracias a Latitude. Y si tengo que ser sincero, y he de serlo, a toda esta transparencia autoimpuesta no le veo más que ventajas.
Podría destacar algunas como que me permite conocer gente, muchas veces gente muy interesante del sector, otras veces gente muy interesante por derecho propio; me permite enterarme de la conversación y participar en ella (por si no lo sabes todavía, desde que se escribió en Manifiesto Cluetrain, ya nadie duda que los negocios son conversaciones); puedo permanecer en contacto con gente a la que no veo a menudo, accedo a la información de forma mucho más rápida…
Pero por encima de todo lo anterior hay una razón que justifica todo este tema de la transparencia autoimpuesta, y es el hecho de que es imposible ser transparente y no ser coherente. Para algunos, que utilizan internet como forma de autobombo y vía para proyectar una imagen modelo con la que aumentar la cotización de su caché, malas noticias: a medio plazo os va a salir el tiro por la culata. Y es que uno no se puede posicionar como ecologista en Twitter y luego no colaborar con ninguna ONG e ir con el coche a comprar el pan. No puedes tirarte el rollo de ser Master en Finanzas, y luego no dar la talla en una conversación de cinco minutos en un Café y Finanzas.
Lo bueno de todo esto es que es uno el que crea un reflejo de sí mismo en la red, teniendo así la oportunidad de autoevaluarse, no como uno cree que es, sino como es en realidad. Todo el mundo sabe que suele haber un gap de coherencia entre lo que decimos y pensamos, y lo que hacemos. Nos situamos en la vieja dicotomía entre pensamiento y acción, siendo el pensamiento objeto de observación por nosotros mismos, y la acción objeto de observación de los demás. Se hace por tanto patente el gap existente entre la imagen que tenemos de nosotros mismos, y la imagen que tienen los demás de nosotros.
Y por tanto, tenemos la oportunidad de detectar nuestras incoherencias internas y ponerles remedio de la forma que creamos conveniente, a fin de alinear pensamiento, discurso y acción. Y de paso, nos ahorramos un dinero en psicólogos y en libros malos de autoayuda (que los hay)
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Así que, siempre que tengamos un mínimo de sentido común, no veo más que externalidades positivas al hecho de particpar en internet y hacernos visibles. Ha nacido una nueva forma de socialización, y hay que adaptarse a ella y aprovecharla.
Un saludo!
Puedes localizarme en Twitter: @pedro_robledo
Excelentísimo post Pedro. De los mejores que he leído en los últimos tiempos.
Muchas gracias Xaco. Viniendo de un gran experto de este mundo es todo un piropo.
Un saludo!
Espectacular, Pedro. Me has dejado “con la boca abierta”. Solo discrepo/ anadiria una cosa, y es que nuestra necesidad de privacidad/ intimidad/ ocultar tambien forma parte de nuestras (oscuras o no) personalidades. Internet nos pone en los extremos.
Gracias Silvia. Me alegro de que te haya gustado. Estoy de acuerdo contigo y esa será una batalla especialmente dura para las próximas generaciones.
Personalmente me considero más o menos transparente, pero no exhibicionista. Como dijo Dominique Lapierre: “Todo lo que no se da, se pierde”.
Un saludo!